De vuelta

(Primera entrada ya desde España. La escribo en bata y zapatillas…)

Desde la última entrada ha pasado mucho tiempo, que he invertido luchando contra una alergia aguda(¿la primavera explosiva tal vez?) de la que todavía estoy renqueando y que me ha tenido hecho una piltrafa durante todo un mes. Entre tanto, trabajos, informes, exámenes… He llegado bastante justo de fuerzas al final del curso. Yo se lo atribuyo a la alergia que me ha dejado KO, con los ojos inflamados, la garganta rasposa y la nariz taponada. Cuando por fin he empezado a tomar antihistamínicos, me dormía por las esquinas.

Pero se me ha hecho largo también porque tenía muchas ganas de volver a la corrupta madre patria. Ya se sabe, la familia (nos vamos a reunir todos en pocos días), la comida, los amigos, la muchacha… Como siempre se echa de menos lo que no se tiene, yo añoraba ciertas cosas de España y estos meses de vacaciones haré lo propio con cosas suecas.

De hecho, antes de tocar tierra en Bilbao, en el avión que me traía desde Frankfurt, ya empecé a echar de menos Suecia y las cosas suecas. El día estaba tormentoso y habíamos tenido bastantes turbulencias en la maniobra de aproximación. Resulta que a punto de aterrizar, con el tren de aterrizaje ya sacado, el piloto se dio cuenta de que tenía demasiado viento y volvió a subir a toda velocidad. Resultado, que pasamos 40 minutos por los nublados cielos de Euskadi antes de intentar aterrizar por segunda vez, cosa que conseguimos. Pero en esos 40 minutos ya tuve que aguantar a la española concurrencia (los alemanes no decían nada) dándole consejos al piloto sobre cómo aterrizar un Boeing 737 o directamente mentándole a la madre. Concretamente, el tipo que había detrás de mí – un alternativo/perroflauta – no paró en todo el tiempo de dar la barrila. Que si “que yo esperaba llegar a casa a las 7”, que “si el piloto hijo**** éste no ha tenido coj***s de aterrizar, el payaso”, etc.  Seré raro, pero es que yo prefiero llegar 40 minutos tarde a correr el riesgo de empotrarme en la pista de aterrizaje.

No por tener pinta de votante de Bildu se evita caer en uno de los vicios más españoles que hay – que nos afecta a todos – como es el hablar de todo aunque no se tenga ni idea. Los españoles – independentistas de todos los colores incluidos – son seleccionadores de fútbol, neurocirujanos, expertos en política internacional, físicos nucleares al rescate de cualquier Fukushima y, llegado el momento de estar volando, pilotos comerciales. Hace unos años tuve la maravillosa experiencia de volver de EEUU y oír cómo un amable compatriota, al bajar del avión, le aconsejaba a su compañero de viaje que el inglés era muy fácil. “Sólo hay que poner una palabra delante de la otra”. Y lo decía en serio, el tipo. Cuando empiezas a oír baladronadas, ya sabes que te acercas a la madre patria.

En fin, ¡que ya estoy de vacaciones!

 

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1 comentario

Archivado bajo Pensamientos desordenados

Una respuesta a “De vuelta

  1. hombrelobo

    ¡A disfrutarlas!

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