Crematorio

No soy demasiado aficionado a seguir series. No es que no quiera, sino que no tengo tiempo y, aunque soy consciente de que ésta esta es la época de las series de gran calidad – más que del cine – y tengo amigos que no paran de hacer recomendaciones de producciones como The Wire, soy incapaz de ponerme a verlas de corrido. En tiempos, conseguí ver cada semana House y CSI, pero con el tiempo dejé de hacerlo. El caso es que sí estoy consiguiendo engancharme a una, española además, llamada Crematorio. En España la emite Canal+ y aquí la descargo por Internet, lógicamente.

Crematorio, basada en una novela de Rafael Chirbes, narra la historia de Rubén Bertomeu, arquitecto convertido a través de todo tipo de corruptelas en constructor y amo del pueblo ficticio de Micent, en la costa valenciana (el nombre de Valencia no sale en toda la serie, pero es fácil deducir dónde se sitúa la acción). A través de flashbacks, vemos el ascenso de Bertomeu desde la plantación naranjera de su madre – apegada a la forma de vida tradicional y totalmente opuesta a levantar viviendas para turistas porque los turistas ya no se van, se quedan a vivir -, sus primeras edificaciones financiadas a través del tráfico de drogas, las relaciones con los políticos, con su familia y con la mafia rusa que extiende su sombra amenazante mientras la Policía investiga el imperio de Bertomeu. Un reflejo de la podredumbre de la realidad española de las últimas décadas, en las que se ha llenado de cemento hasta el último centímetro de costa y se ha consolidado la cultura del pelotazo y el dinero fácil.

José Sancho encarna al protagonista. Este papel de villano culto, refinado, con un toque arrogante y agresivo, le sienta como un guante. Pese a la falta de escrúpulos de Bertomeu es inevitable sentir cierta atracción por él y por su caída, que se va atisbando a medida que la serie avanza. Las difíciles relaciones familiares del constructor, del que todos viven pero al que todos rechazan de una u otra manera, son un punto fuerte de la serie, ya que todos los personajes, aunque descritos con breves pinceladas, tienen motivaciones complejas y no son en absoluto unidimensionales, sin buenos ni malos.

La fotografía de la serie es muy distinta a lo que se suele ver en las series nacionales; parece más bien una película dividida en ocho episodios. La ambientación y los diálogos refuerzan la impresión de estar ante una película de calidad. Podría decirse que es una serie hecha a la manera de las grandes producciones americanas pero situada en el Mediterráneo español. También es justo decir que tras el primer capítulo, que me pareció extraordinario, la serie ha bajado algo el pistón, si bien me sigue pareciendo de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo. Sólo quedan dos capítulos para que termine y estoy ansioso de que se emitan (y poder bajármelos).

Para hacerse una idea de la serie, aquí dejo el trailer de la serie y la primera escena, con el diálogo entre Bertomeu y el mafioso ruso Traian:

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2 comentarios

Archivado bajo Series y TV

2 Respuestas a “Crematorio

  1. Nurieta

    Pues sí, “The Wire” es buenísima. El cuñado y yo estábamos enganchadísimos cuando la echaban aquí pero de eso hace ya varios años… Creo que se acabó.

  2. Víctor

    Sí! Te recomiendo encarecidamente:

    – The Wire
    – Sopranos

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