Desde las alturas

Después de los exámenes de marzo, Lu me hizo una visita de 10 días. Suerte que hay Ryanair desde Málaga hasta Göteborg, aunque sea a horas algo intempestivas. A la pobre mujer la tuve trabajando como una esclava, ya que hicimos la mudanza del piso anterior al nuevo, hicimos una limpieza general dejándolo todo como los chorros del oro ¡e incluso fue a una clase de Antenas de 4 horas! Santa paciencia la de esta mujer… De hecho, para la mudanza tuvimos que:

– Levantarnos prontito

– Tomar el tranvía y caminar hasta la oficina de alquiler de coches (Rent-A-Wreck, donde por unos 35 € alquilamos un Hyundai i30 con el embrague un poquillo quemado, pero que cumplió todo el día).

– Hacer unos 3 ó 4 viajes desde el piso antiguo al nuevo.

– Ir al IKEA más cercano a comprar unas cuantas cosas (el espíritu de decoradora que tiene ayudó) y a comer köttbullar, como no podía ser menos.

– Devolver el coche y volver de noche con la fresca a un piso lleno de bolsas, maletas y muebles de IKEA desmontados. El colmo de lo inhóspito, vamos.

También pudimos comprobar que Göteborg no es una ciudad que destaque precisamente por su atractivo turístico. Pudimos subirnos a The Wheel of Gothenburg, una noria de 60 metros en el centro, desde donde hay unas buenas vistas de la ciudad y del puerto. Lástima que el día estuviera nublado. Por lo visto, la noria de marras está siendo un fracaso económico  desde que se inauguró el verano pasado – en algún lado lo leí -, pero es que tampoco tiene un gran atractivo que digamos el entorno que desde allí se ve.

(Casi todas las fotos son de ella)

Lo más bonito de la ciudad y la zona – dicen – es el Archipiélago y Slottskogen, pero no vimos ninguno de los dos. De hecho, yo todavía no los he visitado. En general, puede decirse que la ciudad tiene vidilla, pues sí. Hay vida nocturna, están los afterwork, etc. Que la ciudad sea bonita, pues qué queréis que os diga… En realidad, casi todas las ciudades suecas que conozco (y son unas cuantas, he estado en Örebro, Linköping, Norrköping, Malmö, Lund, Uppsala, Estocolmo…) en mi opinión se parecen bastante, excepción hecha de la capital. Todas las de cierto tamaño tienen una zona en el centro – o próxima al centro si hay un núcleo medieval – que suele llamarse Vasastan, Vasastaden o similar con calles en ángulo recto y llena de edificios de principios del siglo XX de un estilo muy característico que son francamente bonitos. Las construcciones más modernas me parecen muy anodinas y las de los años 60-70 podrían ser perfectamente de Europa del Este, aunque bien conservadas. Las casitas individuales, a veces de madera, son más agradables a la vista. En cualquier caso, espero cambiar de opinión sobre la ciudad con el tiempo.

Que parece que Göteborg no es muy turístico se nota en que, cuando el último día quisimos comprar souvenirs, no encontramos una gran oferta ni mucho menos, y al final acabamos recurriendo a la oficina de turismo en Kungsportsplatsen (Puertarrá para las amigas granaínas).

En fin, para desquitarnos teníamos planeada una visita a Copenhague, que os cuento a continuación.

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1 comentario

Archivado bajo Göteborg

Una respuesta a “Desde las alturas

  1. Alfonso Blanco

    Dios mío, cuánta oscuridad…. y yo que llevo dos años sin invierno…

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