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Finalmente, la semana de exámenes se acabó (suspiro). Ninguno de los dos exámenes me ha dejado buenas sensaciones. No sé si los aprobaré o no, pero me ha dado la impresión de que podrían haber salido mejor. Mucho mejor. Y no creo que sea por falta de estudio, porque he estudiado y mucho, he hecho exámenes de años anteriores, tengo unos apuntes que da gloria verlos y en los trabajos e informes que hemos tenido que hacer, tanto en grupo como en los que hacíamos individualmente y luego comparábamos, he asumido un papel preponderante  y siempre con buenos resultados.

Pero ha sido llegar a los exámenes y parecía que todo el trabajo no había arraigado. El primer examen fue un caso de examen gatillazo. Básicamente, en el ejercicio principal, que vale 30 puntos sobre 60 (el examen se aprobaba con 24), todos vimos escrito Radio over Fiber, un concepto que apenas nos habían explicado en 5 minutos, y el ejercicio consistía en diseñar un sistema que empleara RoF para dar acceso inalámbrico a dispositivos móviles en el recinto de un estadio de 500 x 500 metros. Madre mía, me dije yo – y el resto de la clase – ya la hemos liado. Así que me puse a hacer el resto de los problemas. Y no iba mal la cosa, las cosas iban saliendo en un tiempo razonable hasta que llegué a uno en que me atasqué y a partir de ahí todo fue entrar en barrena. El diseño del sistema de marras lo dejé perfilado de forma bastante chapucera y haciendo suposiciones bastante atrevidas, porque no me daba tiempo a echar cálculos detallados.

Que eso es una de las gracias de los exámenes aquí. Durante los mismos, los profesores no están en el aula, sino que nos cuidan unos jubilados – o eso creo -, los profesores sólo se pasan dos veces (a la hora y cuando queda una hora) para aclarar dudas. Siempre se nos anima a completar con suposiciones – pero con sentido – los datos que no se nos dan. Y digo que nos cuidan los jubilados porque hoy la buena señora me ha mirado con lupa uno de mis libros – los exámenes se hacen con libros Biblias – para comprobar que no ocultaba nada. Y sólo se ha encontrado la factura de Amazon entre más de 1000 páginas, je je.

En el segundo examen, que he hecho hoy, ha habido algunas partes en las que también acabé ofuscado en problemas del estilo de otros que había hecho anteriormente, pero en los que los números no me cuadraban ni por asomo, y no tenía ni idea de por qué. Lo curioso es que sigo sin saber por qué no cuadraba, y eso que he consultado los problemas que ya había hecho.

En fin, no es que me vaya a fustigar o dar de cabezazos con la pared, aunque ganas me dan a veces. Al fin y al cabo, en el caso de que no aprobara, siempre puedo volver a examinarme en enero, a costa de perder una semana de vacaciones y de tener que estudiar algo en Navidad. Porque estoy convencido de que – repito – no es falta de estudio, sino más bien porque desde hace un par de semanas tengo la cabeza en otra parte. También puede ser que me esté haciendo mayor, como me ha dicho mi padre no sé si medio en broma o medio en serio hace un par de horas por teléfono, y necesite tiempo para reacoplarme a la rutina de la concentración y el estudio.

En cualquier caso, algo está cambiando. Y lo está porque tras ser toda la vida un pesimista, un electrón (por aquello de la carga negativa, disculpen el humor friki) , un huevonegro (esto ya es vocabulario de la familia) y, en definitiva, alguien que veía sólo lo negativo y lo malo que podría venir de cualquier cosa, me sorprendo pensando que esto no es tan importante y que aunque salieran mal ahora, no hay motivos por los que también deba salir mal la próxima vez. Y pese a que esta entrada me ha salido tremendamente pesimista, lo cierto es que me encuentro muy contento en Göteborg, en el master y en mi nueva vida en general.

Cortesía de Lu-B, viene desde aquí.

Ahora sólo queda emplear el fin de semana para darme un homenaje gastronómico, limpiar el cuarto – que lo pide a gritos – dormir por fin más de 6 horas al día y , si todavía me queda tiempo, ver The Social Network, que tengo ganas. El lunes volvemos a la batalla y las dos próximas semanas van a ser moviditas: apuntarse a sueco, abrir la dichosa cuenta bancaria y muchas otras cosas que ya contaré (o no).

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8 comentarios

Archivado bajo Estudios, Master

8 Respuestas a “Volver

  1. NeuroChema

    Lo del envejecimiento, macho, nos llega a todos, pero hasta cierta edad no parece idiotizar en cantidad suficiente para que interfiera en nuestra vida diaria. Ahora bien, el tema del desentreno… Parece que no, pero ya hace unos añicos que no te ponías al tema del chape a estos niveles. En fin, que nos generas aún confianza, así que dejate de ostias y portate como un campeón del mundo, que eso es lo que somos.
    Un abrazo desde las cantabrias.

    PD: si hay algún fallo, acento, palabra cambiada, etc… es el puñetero iPad, que hace lo que quiere. Ya me lo disculparás…

    • F.D.C.

      ¿Otro juguetito Apple? Ya era raro que, estando en Manhattan, no te pasaras por una Apple Store. Me ha dicho mi padre que Ángel está alucinado con el Street View que le has enseñado en el iPad.

  2. Yujuh! Libre de nuevo! Ahora a disfrutar de la semi libertad y a hacer cosas nuevas. 😀

    Seguro que eres de los que dicen “vaya mieeeerda de examen he hecho” y luego sacan una notaza… Ya verás que salen bien!

  3. Daniel Manrique

    Menos mal que has escrito los dos últimos párrafos… porque me estabas poniendo de una mala leche… siempre con la misma historia y luego notaza! Pero bueno, vas madurando 😛

  4. dnc

    Me encanta la foto del protón el neutrón y el electrón. Me recuerda a alguien …. jajajjaja

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