γραφειοκρατία

(Continúa la desventura burocrática)

En Suecia no eres nadie sin un p-nummer. Nunca 10 cifras fueron tan importantes. Sin este número, que certifica que estás registrado en Suecia, no se pueden hacer montones de trámites como tener un contrato de telefonía móvil o, en especial, abrir una cuenta bancaria. Y sin cuenta bancaria sueca, el señor Botín va a poder hacerse otro edificio Pereda en Boadilla friéndome a comisiones cada vez que pague el alquiler (“sin comisiones”, dicen, pero sí las hay cuando hay cambio de moneda) o saque dinero de un cajero sueco con una tarjeta española. Necesito un p-nummer cuanto antes, porque el efectivo, por mucho que me trajera, se me terminará acabando.

Abro un inciso para decir que lo de los bancos en este país es de traca. Cuando era Erasmus – los Erasmus no pueden tener p-nummers, por lo limitado de su estancia -, me abrí una cuenta en el difunto Föreningssparbanken, actual Swedbank, sin demasiados quebraderos de cabeza, con un número de identificación de la universidad. Ahora, sin embargo, mi antiguo banco me exige el dichoso numerito oficial. Y muchos bancos no sólo cobran por las tarjetas de débito, por usar el servicio de banca por Internet e incluso por pagar una factura en el propio banco en metálico, sino que encima piden cartas de tu banco en tu país en el que se certifique que eres un buen cliente y que no tienes pufos. Pero, vamos a ver, que soy yo el que va a prestaros mi dinero a vosotros, no vosotros quienes me vayáis a dar un crédito… Añado que esto lo piden para darte una tarjeta de débito, no para una de crédito, así que la posibilidad de dejar pufos viene a ser bastante reducida.

Para conseguir el p-nummer, me informé por la web de la universidad y entendí que me bastaba con la carta de admisión, el pasaporte y una dirección en Suecia. Así que me dirigí un soleado 23 de agosto a Skatteverket, la oficina de registro donde se hace el papeleo, con esos documentos. Tras tomar el número y esperar una buena cola, como suele pasar aquí, una amable chica me hizo una copia de la documentación y me dijo que recibiría mi p-nummer en unas tres semanas. Parecía fácil, sorprendentemente fácil.

A la semana recibí una carta en sueco procedente de una tal Maria K., en nombre de Skatteverket – may she burn in hell – en la que, previa mención de todos los artículos concernientes de la Ley sueca de Extranjería (Maria, ¿te entró en el temario de la oposición esa  ley? ¡Qué cariño le tienes…!), me decía que no tenía muy claro qué hacer con mi caso y me pedía que certificara con documentación:

  • Si era estudiante a tiempo completo. Eso venía en mi carta de admisión de Chalmers, pero la buena mujer no parecía haberse enterado.
  • Si tenía asistencia sanitaria contratada durante mi estancia. Vaya, mira por dónde…
  • Si tenía suficientes fondos para mantenerme en el país sin trabajar
  • Si tenía activos para mantenerme económicamente…

Vaya, ya empezamos a j**** la marrana… Como todavía no tenía clase, agarré la bici y me planté en Skatteverket de nuevo, donde una chica me explicó que esa misma documentación era la que solicita Inmigración (Migrationsverket), que me pasara primero por sus oficinas, me registrara y luego volviera a Skatterverket o bien le mandara la documentación a la tal Maria.

Resulta que la documentación solicitada es, efectivamente, la que es necesario adjuntar cuando uno quiere registrarse en Inmigración, lo que es obligatorio para los europeos si nos quedamos más de tres meses en Suecia. Porque en Europa hay libre circulación de personas, pero no libre estancia donde a uno le dé la gana, no confundamos libertad con libertinaje, por favor… En el CIRC, la sección de la Student Union que atiende a estudiantes internacionales, la información para casos como el mío es bastante escasita, porque a los extracomunitarios ya les piden todo el papeleo para darles el visado, con lo que ya traen los deberes hechos de casa, y los comunitarios son casi todos Erasmus y no les afectan todas estas medidas. Hay que añadir que la gran mayoría del CIRC está compuesta por extracomunitarios y, aunque hay un español, el tío jamás se ha preocupado por conseguir un p-nummer. ¿Indolencia ibérica? Puede ser, aunque como el compatriota en cuestión ha pasado de ser Erasmus a estudiante de master en Chalmers, probablemente jamás se preocupó por cambiar su situación legal. Vamos, que los tontos que queremos hacer las cosas bien somos los que más trabas tenemos que pasar.

Yo siempre pensé en ir a Migrationsverket, al estar obligado, pero antes quería conseguir el p-nummer. Parece ser que no es el orden correcto, y nadie nos lo ha explicado nunca.

Dicho y hecho, junto con Ioannis – uno de los griegos de mi master – fui al cabo de unos días a la oficina de Migrationsverket. Allí esperamos la friolera de dos horas y media por unos 15 números. El problema venía dado porque cada número podía corresponder a una familia con varias esposas y varios niños, así que tampoco era tan raro que la cosa fuera despacito (en lugar de 15 personas, seríamos 50), aunque por lo menos ampliaron el horario más allá de la hora anunciada, vista la afluencia de visitantes. Lo que notamos era que éramos los únicos europeos en la cola. Digo yo que alguien más como nosotros tendría que pasar por el trámite. Al menos nos entretuvimos en la espera aprendiendo nuestros respectivos idiomas. Ya sé contar del 1 al 20 en griego y que γραφειοκρατία (grafiokratia o algo así) significa burocracia en griego. ¡Cuánta γραφειοκρατία!

El funcionario que me atendió, ahora que llevaba toda la documentación, incluida impresión de mis cuentas bancarias – si le tengo que pedir al banco, incluido al on-line, que me mande un certificado de mis cuentas bancarias a mi dirección en Suecia, creo que me puedo quedar (más) calvo – y casi hasta el CV y las notas desde parvulitos, me dijo que, aparentemente, no había ningún problema y que me mandarían una copia de registro en Inmigración en tres semanas. Temblando me quedé, lo mismo que me dijeron en Skatteverket.

Y hoy, al cabo de tres semanas mirando obsesivamente mi buzón, finalmente me ha llegado una carta en sueco que no entiendo demasiado bien ni con Google Translate, pero creo que es precisamente el registro.

Mañana le mandaré a la señora Maria K. la documentación que quiere, ahora que ya estoy registrado en Inmigración y no debería ponerme peros. A ver si por fin puedo abrir la dichosa cuenta bancaria…

(Ahora que me he quedado a gusto, espero no escribir más artículos en plan “me cisco en todo” como éste)

Anuncios

10 comentarios

Archivado bajo Burocracia

10 Respuestas a “γραφειοκρατία

  1. Nurieta

    Ya veo que cada uno se queja de Inmigración donde le toca. Me gustaría saber cuáles son exactamente los trámites y papeleos que tienen que hacer los extranjeros cuando llegan a España.
    Ánimo, que dentro de poco serás alguien con tu p-nummer.

  2. F.D.C.

    ¿A ti te parece normal lo que piden los bancos para que TÚ les prestes TU dinero?

    Por otro lado, lo que más me cabrea es que parece que el pedirte muchos o pocos papeles depende del funcionario que trate tu caso. A uno de los griegos no le pidieron casi nada y ya tiene el p-nummer. A otro le pusieron más pegas. Coñe con la burocracia sueca…

  3. Nurieta

    No, no me parece normal. Y sí, la burocracia “ej un ajco” en todas partes. Paciencia, paciencia.

  4. Javier

    Pues a mi me ha parecido molón tu post. No siempre las cosas “chulas” son las más interesantes.

    Respecto a tu aventura, creo que nos llama la atención porque en España hay mucha manga ancha en estas cuestiones. Respecto a la actitud de los bancos, si que resulta llamativo.

  5. F.D.C.

    ¡Bienvenido!

    Pues sí, en España somos muy “flexibles” en ciertas cosas. Eso hace que hagamos muchas chapuzas, pero también nos ayuda a improvisar.

  6. Nurieta

    Hombre más que improvisar yo creo que en España mucha gente es más “humana” y, si se apiadan de ti, te hacen favores. Lo que está claro es que en todos los sitios cuecen habas…

  7. Lo de las chapuzas en España lo he vivido esta mañana, todavía no tengo claro que los análisis que he recogido sean míos! Aunque no implica nada grave, clarostá. Es que cuando me sacaron sangre la auxiliar miró sólo el nombre y empezó a poner las pegatinas correspondientes de otra Lucía a mis análisis… Uhm señora, que esa no soy yo, hagame usté el favoh de mirá bien er papé, vayamos a p***** (cierta palabra malsonante que decimos los granaínos), pensé yo. Para más inri no han hecho una de las pruebas. ¡¡Viva el SAS!!

  8. F.D.C.

    Cuidado con los análisis, a ver si te van a detectar algo que no tienes y la vamos a liar, oiga. Anda que no hay Lucías por el mundo en general, y por España en particular, como para mirar sólo el nombre. Cámbiatelo por Eufrosina, hazme caso, y no tendrás esos problemas :-D.

    Chapuzas españolas, sí, pero también hay chapuzas suecas, chapuzas americanas, como bien dice mi hermana, y seguro que hay hasta chapuzas en Suiza. Va a ser que las chapuzas son lo que nos hace humanos.

    El partido de fútbol me ha dejado tan KO que creo que estoy divagando demasiado…

  9. Eso le dije yo a mi madre, a ver si me iban a sacar ahora un niño o una diabetes de donde no hay ná. Lo mejor de todo es que llego al médico a recogerlos y me dice “pues no te han hecho el hierro” … “pues para saber cómo lo tengo me pidió los análisis, buen hombre”. Al final sí me lo habían hecho, lo único que había que hacer -OTRA VEZ!!- era leer más detenidamente. ¬¬

    Godofredo, acuéstate anda. 😛

  10. Pingback: p-nummerizado | El pensiario / The pensieve

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s